Puede alguien recordar cuando los tiempos no eran dificiles y el dinero escaso? Ralph Waldo Emerson
Puede alguien recordar cuando los tiempos no eran dificiles y el dinero escaso? Ralph Waldo Emerson
Publicado el 15:04 en Coaching Ejecutivo, Liderazgo | Enlace permanente | Comentarios (0)
| Reblog
Si quieres mejorar la motivación y
compromiso de los empleados en tu empresa toma un descanso de esos
seminarios sobre leyes laborales. La única motivación que tienen las leyes para
los empleados es para ellos saber cómo defenderse de y/o demandar a su
patrono. Mejor enfócate en identificar las fortalezas del empleado y busca como
apalancarlas para el beneficio del individuo, tuyo como su supervisor y de la
empresa. Los resultados impactarán directamente la productividad y rentabilidad
de la operación.
En lo que respecta a los recursos
humanos, en Puerto Rico hay como una fijación con las leyes
laborales. Observen el típico seminario laboral. Casi siempre lo
brinda un abogado y lo que habla es de las leyes de disciplina, las leyes de
esto y las leyes de lo otro. Muchas veces las personas salen preocupadas.
Sobre técnicas de supervisión y motivación de empleados se habla muy poco o
casi nada. Sin embargo en el taller de trabajo lo menos que se
habla es de leyes y de nada sirven para motivar a un empleado. Sobre el tema te invito a leer- mi artículo Recursos Humanos deben enfocarse en el Bottom Line.
Por supuesto que los seminarios
laborales nos ayudan a entender las leyes que aplican en el trabajo. Pero ese
tema es difícil de digerir cuando se trata de motivación. Pienso que debemos
empezar a masticar leyes cuando se violan las reglas de conducta o cuando un
empleado no mejora luego de haber sido debidamente entrenado, motivado y
delegado apropiadamente sus deberes y responsabilidades (sobre este tema pueden leer mi artículo 'Como Confrontar Empleados Sin Perderlos'). En el
resto de los casos debemos estar pensando en herramientas que trabajen
con el lado positivo de la persona.
Visualicen que cada empleado
tiene la posibilidad de caminar en tres niveles. El nivel superior es su
comportamiento ideal, el mediano es el aceptable y el inferior es el
inaceptable. Las reglas de conducta y las leyes de despido y
disciplina se enfocan en manejar ese nivel inferior. Son contraindicadas para
los dos niveles superiores. ¿O usted cree que maquinando medidas disciplinarias
y dando memos va a inspirar en el empleado una mejor conducta? Si piensa
así le tengo unas estadísticas.
Según una encuesta de la empresa Gallup
a 10,000 supervisados en Estados Unidos, se descubrió que la probabilidad de
motivar a un empleado cuando su supervisor se enfoca en sus debilidades es de
un 9%. Por el contrario, cuando el supervisor se enfoca en sus
fortalezas, las probabilidades se disparan favorablemente- hasta un 73%.
Hay muchísimas estrategias para mejorar
el desempeño de un empleado. (exploro este tema en el artículo Cuatro Estrategias Para Energizar Tu Fuerza laboral). Ahora, considero que donde ultimo debes
fijarte es en el empleado. Recuerda el refrán,’ la actitud refleja el
liderazgo’. Obsérvate como líder. ¿Qué tan efectivo eres? ¿Qué tanto
inspiras? O mejor- ¿Qué inspiras? ¿Y tus destrezas como supervisor? ¿Qué tan
bien supervisas? Considera además los procedimientos internos de la
empresa; que tan coherentes son, como estos facilitan los trabajos de los
empleado- o los entorpecen?
Todos estos factores y muchos más
influyen en la decisión y habilidad del empleado de andar por el nivel
superior. Claro, al final el empleado debe poner de su parte pero es
importante que antes de señalar al empleado por su actitud o desempeño tengas
tu casa en orden.
Si es la primera vez que me visitas, tal vez quieras considerar suscribirte a mi blog y newsletter (entra tu correo en el encasillado).
Publicado el 08:14 en Asesoría Empresarial, Liderazgo, Motivando empleados | Enlace permanente | Comentarios (0)
| Reblog
Para evitar caer en esta trampa, te sugiero establecer metas inteligentes y trabajar con tu actitud. Primero hablemos de metas.
Metas
Tener metas inteligentes significa estar absolutamente claro de lo quieres lograr y porqué. Dado que se trata de tu destino, te conviene estar claro hacia donde te diriges y que te mueve a ello.
Si no tenemos metas, llegamos a los sitios por casualidad. Las metas deben ser inteligentes y esto requiere que sean- especificas, medibles, alcanzables, realistas y con un periodo de tiempo para cumplirse. Metas específicas significa especificar- qué, dónde, cuándo y cómo lo vas a hacer. Al ser medibles permites saber si las cumpliste.
Con una fecha límite fijas la fecha de cumplimiento. Por ejemplo no es lo mismo la meta de ‘bajar de peso’ que ‘bajar 20 libras para mayo de 2010’. Ser realista significa tomar en consideración los recursos y capacidades con que cuentas.
También te conviene saber porqué persigues esa meta. En nuestra búsqueda por ese resultado intangible futuro descuidamos lo único que nos puede traer plenitud y felicidad- el ahora. De manera que una parte integral de cualquier meta es el proceso de llegar a ella. La trayectoria. Lo que se vive momento a momento. Si es amargo el camino, probablemente te darás por vencido o si cumples tu cometido debatirás si el esfuerzo valió la pena.
La Actitud
¿Crees que puedes convertirte en una persona saludable y atlética con la actitud de una persona sedentaria? Imposible. Así pasa con en todas las áreas de la vida.
La actitud es lo único sobre lo cual tienes control. Aunque tengas las metas más inteligentes, no sabemos lo que el destino tiene para ti. Sin una actitud positiva, las probabilidades de lograr tus metas disminuyen grandemente. Tener una actitud adecuada es la clave para poder manejar de manera exitosa las dificultades y barreras que encontraras en el camino. Debes tomar tiempo para ejercitar, desarrollar y cultivarla.
Si comienzas a adoptar las actitudes positivas del tipo de persona que tratas de convertirte en el futuro, se te hará mucho más fácil actuar y lograr tus objetivos. En su libro Keys to Success, Napoleon Hill ofrece excelentes sugerencias para reforzar nuestra actitud. Aquí te brindo unas cuantas:
-Busca una persona que consideres es o haya sido la mejor del planeta y trata de emularla lo más que puedas.
-Crea el habito de- todos los días-decir o hacer algo que haga a otra persona sentirse mejor; una llamada, una postal, un correo electrónico, un libro.
-Rompe con los malos hábitos; abstente de tus vicios uno a la vez por un mes hasta que le enseñes a la mente quien es el jefe.
-No te cantes víctima o te cojas pena. Piensa que nadie puede herir tus sentimientos sin tu permiso o colaboración.
-Cultiva la tolerancia, paciencia y flexibilidad. Mantén una mente abierta a temas y personas no importa sus creencias.
-Da gracias todos los días por tus bendiciones. No tomes las cosas como dadas.
Trabajando tu actitud y unas metas específicas estarás, listo para crear tu plan de trabajo- aquellas actividades que te llevarán a donde deseas llegar.
Si te ha interesado esta información, te recomendamos:
Crees que establecer metas es perjudicial?
Si es la primera vez que me visitas, tal vez quieras considerar suscribirte a mi blog y newsletter (entra tu correo en el encasillado).
Publicado el 14:34 en Asesoría Empresarial, Coaching Ejecutivo, Liderazgo | Enlace permanente | Comentarios (3)
| Reblog
Hay mucha
distracción allá afuera- explosiones,
asesinatos, fuegos, desempleo, cierres.
Es hora de enfocarnos en nosotros.
No se trata de ser egoísta o insensible.
Me refiero a tomar acción donde mejor podamos hacerlo.
De nada nos sirve
compartir la preocupación colectiva de todos los problemas que nos
aquejan. Eso resuelve absolutamente nada.
Por el contrario agrava la situación porque nos da un sentido de
impotencia y eso nos debilita como seres humanos.
Empecemos a
prestarle más atención a nuestro poder personal atendiendo las cosas que sí podemos
controlar. Si todos hacemos lo que nos corresponde
el ambiente cambiará dramáticamente.
¿En qué lugar estaríamos
viviendo hoy si cada uno de nosotros desarrollamos la tolerancia, la amabilidad
y la cortesía? ¿Cómo sería Puerto Rico? Nadie
tuvo que cambiar a nadie. En vez de
asignar culpa, simplemente cada uno de nosotros asumió su responsabilidad de
mejorarse como ser humano.
Aprovecha estos
tiempos de distracción para evaluar los
resultados que has tenido hasta hoy en tu vida.
Si no estás satisfecho te tengo noticias. Tus resultados actuales son un reflejo de tus
decisiones a eventos previos. Si llevas
la vida entera culpando a los demás por tus problemas, pues probablemente no
eres exitoso. Es la ley de la vida. Si estas rabioso, triste, pues mira ver que
decisiones estas tomando con respecto a cómo enfrentas los retos de la
vida. Tal vez decidiste en un momento dado resistir lo que
te trae la vida y en vez de tomar acción al respecto optas por jugar el papel
de víctima y culpar a los demás.
Hay una solución
inmediata para re-enfocar nuestra vida hacia resultados positivos. Se trata de que cada uno de nosotros asuma su
propia responsabilidad. La responsabilidad no es una obligación. Por el contrario es un privilegio que nos han
regalado.
La
responsabilidad nos confiere un enorme
poder que está listo para servirnos y cambiar nuestras vidas. Solo tenemos que decidir usarlo. Al final es una decisión personal de cada uno
de nosotros. Por eso en el mundo vemos
dos grandes bandos. Los que se asumen el
rol de victimas y los que deciden hacer algo al respecto.
Los que llevan el
virus victimario se dedican a buscar faltas en los demás, a defender su punto
de vista, a aferrarse a tener la razón siempre; buscan cualquier excusa para no
salirse de su zona cómoda. No toman
riesgos, esperan que se les resuelvan sus problemas; hablan mucho de sus
derechos y se ofenden fácilmente.
Los que deciden
hacer algo al respecto son los victoriosos. Estas personas no se enfocan en
culpas o tener la razón si no en buscar resultados “ganar-ganar”; son comprometidas; toman riesgos; se enfocan
en el lado positivo, salen de su zona cómoda y logran resultados. ¿En qué bando tú estás?
En la medida que responsabilizas a personas o eventos por tus
circunstancias estás regalando tu poder; abdicando a tu responsabilidad. Si prefieres vivir de excusas, es tu
decisión. Las excusas son cómodas. Las
creamos en un esfuerzo para tener la razón y lucir bien mientras le echamos la culpa a otro.
El problema de vivir con excusas y señalar a los demás es que estamos regalando
nuestro poder. Nos designamos inútiles en
el juego de la vida. Estamos eligiendo sentarnos en las gradas en vez de
agarrar el balón. Preferimos cogernos pena en vez de coger la vida por los
cuernos.
Vivir de excusas y culpando a los demás es como serrucharnos ‘nuestro
propio palo’.
Si mi negocio está mal y culpo a la economía acabo de cancelar toda
oportunidad de mejorarlo. Si perdí un cliente y pienso que la economía es
la responsable estoy contribuyendo a que
más clientes se vayan.
Está en nuestras manos la solución y es bien sencilla. Se trata de decidir que de hoy en adelante nosotros
vamos a ser autores de nuestras propias vidas.
Reconocer que tenemos el poder de
elegir como vamos a vivirla. ¿Y cómo es eso? Muy sencillo.
Te toca asumir la posición de que en la vida - si va a ser dependerá de
ti. Y aquellas cosas sobre las cuales no
tienes control, aún tienes el control de decidir como respondes a ellas. Al final aunque tengamos ciertos planes, el destino tiene
planes propios y puede que ambos no coincidan. No obstante, siempre podremos elegir como respondemos a lo que nos llega.
Recuerda el viejo cuento del vaso medio lleno o medio vacío. Si se nos fue un cliente podemos elegir pensar
que la economía nos está ahorcando; ser pesimista. ¿Cómo sería nuestro día si respondiéramos con fe y optimismo? ¿Qué tal si pensamos que ‘más adelante’ vive
gente y que vendrán dos nuevos clientes porque así lo declaramos? Esa elección nadie nos la puede quitar.
Al final los resultados de nuestras
vidas dependerán de las elecciones que
hayamos hecho momento a momento y las acciones que hayamos tomado alineadas a
esas decisiones. El poder nos acompañará
hasta el fin. Aun cuando las cosas estén fuera de nuestro control.
Podemos enfrentar la miseria, los infortunios y otras circunstancias difíciles con respuestas
que nos produzca el resultado más positivo.
Después de todo, es de los momentos difíciles que logramos crecimiento.
Seremos exitosos momento a momento cuando elegimos respuestas positivas a
eventos sobre los cuales no tenemos control.
Alguna de estas respuestas incluyen:
compasión, aceptación, humor, vitalidad, dinamismo, fe, entusiasmo,
creatividad, apertura, riesgo, invencibilidad, iniciativa, enfoque, esperanza, fortaleza de espíritu, calma, propósito,
apoyo, visión, resistencia, flexibilidad, vigor, amor, abundancia, aprecio, empatía,
harmonía, naturaleza, comprensión.
Cuando nuestra respuesta contiene alguno de estos elementos positivos, logramos manejar las circunstancias de la
mejor manera posible y más importante – adoptamos ese sentimiento que al final nos
traerá satisfacción mayor que cualquier objeto material. Respondamos la adversidad con valentía para
ser valientes. Enfrentemos las cosas con entusiasmo y seremos entusiastas; desafiemos
con amor y seremos el amor hecho persona.
Publicado el 11:38 en Asesoría Empresarial, Coaching Ejecutivo, Liderazgo | Enlace permanente | Comentarios (4)
| Reblog


