Hay mucha
distracción allá afuera- explosiones,
asesinatos, fuegos, desempleo, cierres.
Es hora de enfocarnos en nosotros.
No se trata de ser egoísta o insensible.
Me refiero a tomar acción donde mejor podamos hacerlo.
De nada nos sirve
compartir la preocupación colectiva de todos los problemas que nos
aquejan. Eso resuelve absolutamente nada.
Por el contrario agrava la situación porque nos da un sentido de
impotencia y eso nos debilita como seres humanos.
Empecemos a
prestarle más atención a nuestro poder personal atendiendo las cosas que sí podemos
controlar. Si todos hacemos lo que nos corresponde
el ambiente cambiará dramáticamente.
¿En qué lugar estaríamos
viviendo hoy si cada uno de nosotros desarrollamos la tolerancia, la amabilidad
y la cortesía? ¿Cómo sería Puerto Rico? Nadie
tuvo que cambiar a nadie. En vez de
asignar culpa, simplemente cada uno de nosotros asumió su responsabilidad de
mejorarse como ser humano.
Aprovecha estos
tiempos de distracción para evaluar los
resultados que has tenido hasta hoy en tu vida.
Si no estás satisfecho te tengo noticias. Tus resultados actuales son un reflejo de tus
decisiones a eventos previos. Si llevas
la vida entera culpando a los demás por tus problemas, pues probablemente no
eres exitoso. Es la ley de la vida. Si estas rabioso, triste, pues mira ver que
decisiones estas tomando con respecto a cómo enfrentas los retos de la
vida. Tal vez decidiste en un momento dado resistir lo que
te trae la vida y en vez de tomar acción al respecto optas por jugar el papel
de víctima y culpar a los demás.
Hay una solución
inmediata para re-enfocar nuestra vida hacia resultados positivos. Se trata de que cada uno de nosotros asuma su
propia responsabilidad. La responsabilidad no es una obligación. Por el contrario es un privilegio que nos han
regalado.
La
responsabilidad nos confiere un enorme
poder que está listo para servirnos y cambiar nuestras vidas. Solo tenemos que decidir usarlo. Al final es una decisión personal de cada uno
de nosotros. Por eso en el mundo vemos
dos grandes bandos. Los que se asumen el
rol de victimas y los que deciden hacer algo al respecto.
Los que llevan el
virus victimario se dedican a buscar faltas en los demás, a defender su punto
de vista, a aferrarse a tener la razón siempre; buscan cualquier excusa para no
salirse de su zona cómoda. No toman
riesgos, esperan que se les resuelvan sus problemas; hablan mucho de sus
derechos y se ofenden fácilmente.
Los que deciden
hacer algo al respecto son los victoriosos. Estas personas no se enfocan en
culpas o tener la razón si no en buscar resultados “ganar-ganar”; son comprometidas; toman riesgos; se enfocan
en el lado positivo, salen de su zona cómoda y logran resultados. ¿En qué bando tú estás?
En la medida que responsabilizas a personas o eventos por tus
circunstancias estás regalando tu poder; abdicando a tu responsabilidad. Si prefieres vivir de excusas, es tu
decisión. Las excusas son cómodas. Las
creamos en un esfuerzo para tener la razón y lucir bien mientras le echamos la culpa a otro.
El problema de vivir con excusas y señalar a los demás es que estamos regalando
nuestro poder. Nos designamos inútiles en
el juego de la vida. Estamos eligiendo sentarnos en las gradas en vez de
agarrar el balón. Preferimos cogernos pena en vez de coger la vida por los
cuernos.
Vivir de excusas y culpando a los demás es como serrucharnos ‘nuestro
propio palo’.
Si mi negocio está mal y culpo a la economía acabo de cancelar toda
oportunidad de mejorarlo. Si perdí un cliente y pienso que la economía es
la responsable estoy contribuyendo a que
más clientes se vayan.
Está en nuestras manos la solución y es bien sencilla. Se trata de decidir que de hoy en adelante nosotros
vamos a ser autores de nuestras propias vidas.
Reconocer que tenemos el poder de
elegir como vamos a vivirla. ¿Y cómo es eso? Muy sencillo.
Te toca asumir la posición de que en la vida - si va a ser dependerá de
ti. Y aquellas cosas sobre las cuales no
tienes control, aún tienes el control de decidir como respondes a ellas. Al final aunque tengamos ciertos planes, el destino tiene
planes propios y puede que ambos no coincidan. No obstante, siempre podremos elegir como respondemos a lo que nos llega.
Recuerda el viejo cuento del vaso medio lleno o medio vacío. Si se nos fue un cliente podemos elegir pensar
que la economía nos está ahorcando; ser pesimista. ¿Cómo sería nuestro día si respondiéramos con fe y optimismo? ¿Qué tal si pensamos que ‘más adelante’ vive
gente y que vendrán dos nuevos clientes porque así lo declaramos? Esa elección nadie nos la puede quitar.
Al final los resultados de nuestras
vidas dependerán de las elecciones que
hayamos hecho momento a momento y las acciones que hayamos tomado alineadas a
esas decisiones. El poder nos acompañará
hasta el fin. Aun cuando las cosas estén fuera de nuestro control.
Podemos enfrentar la miseria, los infortunios y otras circunstancias difíciles con respuestas
que nos produzca el resultado más positivo.
Después de todo, es de los momentos difíciles que logramos crecimiento.
Seremos exitosos momento a momento cuando elegimos respuestas positivas a
eventos sobre los cuales no tenemos control.
Alguna de estas respuestas incluyen:
compasión, aceptación, humor, vitalidad, dinamismo, fe, entusiasmo,
creatividad, apertura, riesgo, invencibilidad, iniciativa, enfoque, esperanza, fortaleza de espíritu, calma, propósito,
apoyo, visión, resistencia, flexibilidad, vigor, amor, abundancia, aprecio, empatía,
harmonía, naturaleza, comprensión.
Cuando nuestra respuesta contiene alguno de estos elementos positivos, logramos manejar las circunstancias de la
mejor manera posible y más importante – adoptamos ese sentimiento que al final nos
traerá satisfacción mayor que cualquier objeto material. Respondamos la adversidad con valentía para
ser valientes. Enfrentemos las cosas con entusiasmo y seremos entusiastas; desafiemos
con amor y seremos el amor hecho persona.




Wow! Era justo lo que necesitaba para darme ese empujoncito. Gracias mil.
Publicado por: Gustavo Peña | 11/11/2009 en 11:48
Esta expectacular!!! Verdaderamente es lo que se necesita escuchar para darnos animo de continuar y ser proactivos en tomar descisiones.
Mil Gracias por este mensaje tan lleno de valor!!!!
Publicado por: Viviana | 11/11/2009 en 12:29
Excelente!
Publicado por: Ines Aponte Duchesne | 11/11/2009 en 18:00
El mensaje es algo fuerte pero en ocaciones es necesario poner el dedo en la llaga para que pueda haber una reaccion. Me parece un enfoque correcto y muy motivador.
Publicado por: Harold Marrero | 11/11/2009 en 23:10