Hay
un refrán en Inglés que dice 'fake it 'till you make it".... el
refrán sugiere que debemos aparentar para dar la imagen deseada en
lo que nuestra apariencia alcanza nuestra realidad; lo cierto es que en mi trabajo como asesor y coach ejecutivo (executive coach) percibo que en los negocios existe gran controversia en cuanto a si es una conducta loable o bochornosa.
Aún
recuerdo la recomendación de mi antiguo jefe hace unos 15 años atrás -
"Nunca visites a un cliente sin chaqueta y corbata y portando un maletín;
aunque esté vacio". Su punto era que la gente vive de apariencias y
hay que darle lo que ellos esperan. Como
éramos abogados, teníamos que lucir como se supone se viera un abogado. Si no, perdíamos credibilidad.
Recuerdo
la historia de este empresario que recién comenzaba su negocio. Había
amueblado su despacho con todos los lujos y pinturas. Cuando entró la
primera persona a su oficina, lo hizo esperar mientras pretendía hablar sobre
una importante transacción en su flamante cuadro telefónico. Hablaba en voz
alta para que el visitante lo oyera y así impresionarlo con sus negocios
importantes. Finalmente el empresario colgó el teléfono y se dirigió al
visitante. "En que le puedo ayudar caballero?" El
visitante le contesto, "soy el que le viene a activar sus líneas de
teléfono". Pero,
indudablemente hay que mantener ciertas apariencias. Forman parte de
nuestro diario vivir y de los códigos no verbales de comportamiento y civismo. Cuando
estudiaba leyes trabajaba como asistente en la Oficina de Servicios con
Antelación a juicio del Tribunal Federal. Entre mis funciones estaba
supervisar a personas bajo fianza. Una vez por poco pierdo el trabajo
pues luego de amanecerme, llegue al trabajo tarde. Aunque vestía un traje
sobrio, había un detallito. Además de necesitar una buena rasurada, no llevaba
puesto medias ni correa; lo cual no le cayó nada bien al jefe quien luego de alborotarse
me dio una hora para ‘levantar la imagen’. Tal
vez el argumento más persuasivo para aparentar es que si lo hacemos para
nosotros mismos; para mejorarnos de una manera honesta, entonces nos llevará al crecimiento personal. Una de las mejores maneras de cambiar una
conducta es imaginándonos como queremos que sea. Como decía Napoleón Hill, “Lo que la mente
puede concebir y creer, la mente puede
lograr”. La
clave aquí es aparentar para NOSOTROS mismos.
Eso es muy diferente a montar un show para impresionar al vecino; vivir
de apariencias y pendiente a la opinión de los demás. Nunca
olvido la vez que daba una presentación y les hablaba al grupo de la
oportunidad que todos teníamos para ser como quisiéramos; que nos podíamos
desprender de nuestra historia porque eso era lo único que era. Argumenté que podíamos asumir otra actitud y
conducta momento a momento; la que quisiéramos. Gran parte requería que lo creyéramos nosotros
mismos. Usándome como ejemplo, les pregunté
que como seria si yo “ahora mismo decidiera ser el mejor orador del mundo” y así
seguí con el ejemplo hasta el punto que mi discurso tomo otro tono y energía mucho
más dinámica y audaz que la que llevaba.
Esto causó que la audiencia me interrumpiera
y comenzara a aplaudir porque en ese
breve momento yo me había tornado en un orador de clase mundial. En la ruta del cambio, empecemos por visualizar
quien queremos ser. Luego debemos creérnoslo; aparentarlo para nosotros mismos- creerlo de
manera que podamos lograrlo. Podemos
escoger como queremos ser en determinado momento y eso no nos hace hipócritas;
particularmente cuando queremos modificar nuestras maneras de ser para mejorar
nuestra vida.
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