“El mundo está
en manos de aquellos que tienen el coraje de soñar y de correr el riesgo de
vivir sus sueños”. Paulo Coelho
Pienso con toda
seguridad que estamos mejor cuando tenemos nuestro negocio propio.
No hay comparación con ser empleado. No obstante, todo tiene su precio y en el
caso de querer ser un emprendedor tienes que decidir si estás dispuesto a pagar
la inversión.
En un empleo, no
te tienes que preocupar por el funcionamiento de toda la empresa. Te
limitas a cubrir los deberes de una posición en particular. Sin embargo,
no aprendes muchas destrezas generales de negocios. Eres un
especialista dentro de un área particular. Al principio los empleados
nuevos adquieren mucha experiencia pero luego su desarrollo tiende a
estancarse; terminan muchas veces haciendo lo mismo hasta su retiro,
despido o renuncia.
Con experiencia
en áreas muy específicas, los empleados tienen sus limitaciones a la hora
de de buscar un nuevo empleo. No es lo mismo tener mucha experiencia en
validación de ciertos procesos en una farmacéutica que ser experimentado en
administrar un negocio.
Como dueño de
negocios te desarrollas como un generalista pues tienes que estar
pendiente de todo. Además de entregar el producto o brindar el servicio
particular, tienes que trabajar mucho más en la administración,
contabilidad, ventas, mercadeo, elaborar metas e involucrarte en muchas otras
cosas. Esta experiencia te va preparando para poder administrar diferentes
tipos de negocios; creando así más opciones comerciales para ti.
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En un empleo,
tienes poca libertad e iniciativa limitada. No desarrollas una visión
empresarial porque te enseñan a obedecer y a seguir instrucciones. Cumples un
horario, te vistes de cierta manera, hablas con ciertas personas, y sigues las
reglas que pusieron otros. Como dueño de negocio tú decides tu horario
y las reglas de juego.
Como dueño de
negocios compites con otros negocios similares al tuyo. Como empleado
compites con otros empleados que desean - al igual que tu- el mismo ascenso y
aumento.
Como empleado
dependes de otros y no controlas tu carrera. Los jefes deciden por ti.
Aunque no lo soportes, toleras a tu supervisor. Le buscas ‘la vuelta’ y tratas
de agradarlo. De lo contrario te expones a que se estanque tu carrera, a que no
vengan los aumentos, o te disciplinen. Como jefe de tu negocio, tú decides a
quien soportas y por cuanto tiempo.
Una de los actos
liberadores más grandes en mi carrera de empleado fue renunciarle al
jefe; cuya actitud era muy tóxica para mi gusto. Otros compañeros se
quedaron. Por años, tuvieron que aguantar la incompetencia y
mediocridad, por miedo o por comodidad. Preferían nadar en agua podrida
hasta las narices siempre y cuando pudieran respirar. Un día se cansaron y se
fueron también. La clave está en no esperar muy tarde.
En un trabajo,
mientras más tiempo llevas como empleado, más vulnerable te tornas. Le
cuestas más caro al patrono, te expones a nuevos empleados que sean más
dinámicos o que se lleven mejor con el jefe, que te cesanteen por retiro
temprano, reducción de negocios o por reorganización; que te despidan
porque en un mal día dijiste lo que no debías. ¿Donde está la seguridad del
empleo?
Para correr un
negocio, no hace falta tener a bordo una persona en particular. Eso
significa que no eres indispensable y si te lo crees, prepárate para un
aterrizaje forzoso. Los negocios evitan el protagonismo de sus empleados. Bien
administrada, la empresa siempre buscará ser más eficiente. Esto implica hacer
más con menos recursos; de depender de sistemas y procedimientos y no de
las personas que los corren. Se busca simplificar y estandarizar todo lo
más posible para poder reclutar la persona menos diestra posible (lo que
equivale a un salario menor).
Después de cierta
edad se te hará más difícil re-emplearte. En un negocio
mientras más tiempo pasa, más experiencia cobras en la gestión
empresarial. Tu negocio tiende a solidificarse, a crecer y tus
ingresos deberán aumentar. Las estadísticas demuestran que mientras
más tiempo tiene el negocio establecido, mayores serán las probabilidades de
que sea exitoso. No es sorpresa que el 74% de los millonarios en los
Estados Unidos hicieron su fortuna con un negocio propio.
Siendo empleado
solo cobras cuando trabajas. En un negocio, la meta es cobrar sin que tengas
que hacer una labor en particular.
Como empleado
trabajas para recibir un sueldo. Como emprendedor empleas a otros para que
hagan el trabajo mientras te enfocas en crear riqueza.
Como dueño de
negocios puedes planificar tus ingresos y contribuciones. Es difícil
crear riqueza económica de quincena a quincena. De tu sueldo, una tercera
parte se te va en contribuciones y otra para el pago de la
casa. Al final solo te sobra dinero para sobrevivir. Tampoco puedes
planificar tus contribuciones. Estás limitado a unas cuantas deducciones.
"La necesidad nunca hizo buenos
negocios." Benjamín Franklin
Por más buen
trabajo que hayas hecho como empleado, cuando te vas solo te llevas los salarios
y beneficios acumulados. No le puedes “vender” los resultados
logrados a tu jefe. Por el contrario, si tuviste buenos resultados como
propietario de un negocio, con toda probabilidad tendrás un negocio que puedas
vender. De hecho muchas personas hacen su fortuna simplemente vendiendo el
negocio que crearon.
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Tener tu negocio
propio es una proposición muy atractiva. No obstante, hay unas
realidades que no podemos obviar. Aunque las recompensas son grandes,
irnos por nuestra cuenta es estadísticamente riesgoso. Estudios reflejan que un
50% de los negocios nuevos fracasan el primer año. De los que sobreviven, el 80
% cierran en cinco años. Eso significa que puedes perder todo lo que inviertas
en el negocio. ¿Cual sería el efecto de este resultado para ti y tu familia? ¿Puedes asumir
ese riesgo? ¿Y como lo minimizas? Son factores que tienes que sopesar.
Por otro lado
millones de personas han sido exitosas como empresarios. Por lo tanto solo tú
sabes si tienes lo que hace falta.
Si te has
armado de la seguridad necesaria para lanzarte, evalúa bien el vehículo que
estás considerando. De nada sirve ser el conductor más diestro y decidido si el
motor que empuja tu vehículo tiene 3 cilindros y bota mucho aceite. La
razón por la cual la mayoría de los negocios nuevos fracasan es porque
probablemente esos negocios no fueron pensados adecuadamente y estaban
destinados a fracasar de un principio. Dedícale mucho tiempo a
evaluar los números y no te bases en corazonadas. Busca asesoramiento;
pon tu idea a prueba con otros; asegúrate dentro de todo lo posible que el
modelo económico que sostiene tu idea funcionará.
Cuando trabajas
por cuenta propia las personas dependen de ti. Esto requiere que por tu
cuenta, tienes un grado mayor de responsabilidad. Necesitarás ser
auto-disciplinado, responsable y organizado. Si no te levantas a trabajar
o no cumples con todas las horas necesarias, nadie te va a llamar o a
disciplinar. Tampoco te van a despedir si das un mal servicio. Simplemente
tu negocio no va a prosperar.
Si piensas irte
por tu cuenta para dedicarte a aquello en que te destacabas como
empleado, ten precaución y no caigas en el error de muchos otros
incluyéndome a mí.
Más del 70% de
las personas trabajan como empleado. Del restante 30%, una minoría
tienen realmente un negocio y el resto son simplemente dueños de un
trabajo; en esta última categoría están los que hacen de todo y no tiene o
saben en quien delegar. Aunque el dueño hace bien su trabajo, su
negocio es disfuncional.
La simple
realidad es que la mayoría de los pequeños y medianos comerciantes lo que han
hecho es comprarse un trabajo que los tendrá ocupados por el resto de sus
vidas; y es que en la escuela no nos enseñaron a ser empresarios.
Tu reto
estará en estructurar el crecimiento empresarial para dejar de ser dueño
de un trabajo y evolucionar a ser propietario de un negocio. Es aquí
cuando tenemos un rumbo, logramos controlar las finanzas, implantamos procesos
y sistemas internos, contratamos un equipo de trabajo y podemos dar un
servicio o proveer un producto consistente y satisfactoriamente.
Para que se den
estos acontecimientos, es necesario que tú entiendas-antes que nada- que
en cada personalidad del propietario viven tres personajes y ninguno se lleva
con el otro. Me refiero al técnico, el administrador y el emprendedor.
El que te está
llevando a independizarte es probablemente el técnico- el experto
en dar ese servicio (o entregar ese producto) que tú mejor que nadie sabe
hacer. Es lo que te gusta hacer y puedes estar haciéndolo todo el día. El
problema es que en la medida que tú te fajes como técnico, no habrá nadie que
corra el negocio. Todo negocio necesita alguien que lo administre y que le de
dirección. En este proceso entran en juego el emprendedor y el administrador.
Durante mi
primer año como abogado me dedique a levantar un negocio de multinivel y a
practicar las leyes según llegaran los clientes. En aquel momento no
entendía porqué- aunque estudiaba mucho para ser buen abogado y le dedicaba
muchas horas- no entraba el volumen de clientes que esperaba. Mejor me iba en
el multinivel.
Con los años
entendí que el negocio de las leyes nada tenía que ver con ser abogado.
Como tampoco tiene que ver el trabajo de repostero con el de correr una
repostería. El problema con las leyes era que solo trabajaba en la parte de ser
abogado- la parte técnica. Descuidaba todo lo demás. Por eso era que en el otro
negocio me iba mejor, porque mi esfuerzo se enfocaba en la venta y el mercadeo
y menos en la parte técnica. Otro punto era que no sabía hacia donde quería
dirigirme con mi práctica; si usarla como herramienta de negocios;
especializarme; estar por mi cuenta, crear una firma; o lo que fuera. Me
faltaba visión.
El emprendedor
en nosotros es el soñador, el visionario, el que diseña posibilidades de lo
desconocido. Es la parte de nuestra personalidad que le da dirección y
destino a nuestro negocio.
Cuando el
emprendedor ve oportunidades el gerente ve dificultades. Este último personaje
es el pragmático, organizador y fiel seguidor del orden al punto que con su
obsesión con el orden y los sistemas le hace la vida difícil al técnico que
solo quiere solo hacer su trabajo y que lo dejen tranquilo. El emprendedor
desordena a administrador con todas sus ideas nuevas.
Dicho en los
términos más simples, en la medida que nos enfocamos a ser los técnicos
descuidamos nuestras labor empresarial y administrativa. El típico dueño de un
negocio pequeño es 70% técnico, 20% gerente y 10% emprendedor; una
mezcla desastrosa porque dejamos el técnico a cargo. Es como una nave sin
rumbo, dando tumbos y al final quedándose sin combustible. Para salir de
esta programación caótica, debemos invertir los roles para asegurarnos a
trabajar mas sobre el negocio y menos dentro de él.
Trabajar más
sobre el negocio implica buscarle dirección firme al negocio, a implantar
metas y objetivos en términos de ventas, mercadeo, servicio al cliente, organización
interna y trabajo en equipo, entre otras cosas. Esto puede ser complicado de
primera intención pues hace falta ser mega eficiente con el tiempo para poder
sacar las horas que requieren la dirección y administración del negocio.
Sin embargo, pienso que más que nada conlleva cambiar nuestras maneras de ver
las cosas y estar abierto a posibilidades; las cuales comenzarán a surgir con
el cambio de actitud.
Si estás
pensando vivir el sueño de tener tu propia empresa, ganar más dinero y tener
flexibilidad de tiempo para disfrutar más la vida, no esperes a que todas las
circunstancias estén perfectas para lanzarte. Nunca habrá un momento perfecto
allá afuera. El momento lo haces tu preparándote mentalmente.
Consciente de que si no evolucionas el negocio hacia una organización, tu sueño
se tornará en una gran pesadilla y el estilo de vida que buscabas
terminará en un trabajo de sol a sol siete días a la semana. Quizá
ganarás lo suficiente pero pagarás un alto precio.
Necesitarás
armarte de una visión, ser disciplinado, consistente y re-educarte en los
aspectos básicos de correr un negocio.
Opciones para
empezar: La Franquicia como alternativa al negocio nuevo o en marcha
Crear un negocio
nuevo es la mejor oportunidad de crear un concepto a nuestra manera. Sin
embargo, dependiendo de la complejidad del concepto, conceptualizar y
desarrollar un nuevo negocio implica considerable inversión de tiempo y dinero
incluyendo:
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- Entrenamiento
- Estudios de
mercadeo
- Plan de negocios
- Diseño y
creación del concepto
- Permisos
- Diseño e
implantación de sistemas para manejar los recursos humanos, las
operaciones, ventas, mercadeo, etc.
Estadísticas
arrojan que entre el 50 y 60% de los negocios nuevos fracasan dentro de los
primeros 4 años de operaciones. Además, no es inusual que un
negocio nuevo tome varios años para generar ganancias. Esto requerirá que
cuentes con suficientes reservas de capital.
Por el esfuerzo
extraordinario que puede conllevar la conceptualización y creación de un nuevo
negocio, personas buscando irse por su cuenta, optan por comprar un
negocio en marcha o una franquicia.
El negocio en marcha
El negocio en marcha tiene una
serie de beneficios:
- Es más fácil evaluar el
valor del negocio en marcha que proyectar los costos de un nuevo
negocio.
- Permite minimizar
sorpresas, lo desconocido y usualmente tienes una base firme
para edificar- flujo de caja, empleados entrenados, equipo probado,
clientes, suplidores, una marca y/o un punto, algún modelo de negocios
establecido información sobre competidores y el mercado.
- Con el negocio en marcha
es más fácil obtener financiamiento que un nuevo negocio ya sea a través
del propio vendedor y/o el banco. Motivado por la posibilidad de
vender sus negocios, es común que los dueños ofrezcan financiamiento
parcial. Igualmente los bancos son más receptivos a prestar
cuando el negocio tiene una trayectoria generando flujo de caja.
- Comprar un negocio en
marcha le permite obviar la curva de aprendizaje asociada con el diseño,
ejecución y desarrollo del plan del nuevo negocio. Esto porque los
sistemas del negocio se ven como están funcionando y el vendedor-
por lo general - provee entrenamiento al adquiriente.
Los negocios en marcha tienen
también desventajas y no necesariamente son los más idóneos para algunas
industrias. Por ejemplo, en los negocios de servicio el activo
principal puede ser el propio dueño, quien al vender puede causar que los clientes
se vayan con él o busquen otra alternativa.
El negocio ya establecido
también requerirá una inversión de capital considerable. Además puede esconder
dificultades serias con repercusiones a corto o largo plazo.
Algunos ejemplos pueden ser una mala reputación con clientes o
suplidores, cultura negativa en la empresa, reclamaciones de empleados,
demandas de suplidores, problemas financieros y mala ubicación.
La Franquicia
La franquicia es
un modelo de negocios que ha permitido a muchas personas dejar de ser empleados
pues facilita la transición de empleado a empleo propio. En cierta
manera, la franquicia se asemeja a una gran empresa donde cada empleado es su
propio jefe.
La franquicia
también combina muchos de los beneficios de crear un negocio nuevo y el de
comprar uno en marcha. No obstante presenta una relación de trabajo distinta
pues el que compra una franquicia tiene que seguir ciertas reglas específicas
difíciles de modificar.
Dicen que los que
compran una franquicia trabajan por su cuenta pero no están solos. Cuando
compras una franquicia estás comprando un negocio que por lo general ya
cuenta con un modelo económico, una marca y un equipo de personas que te
dan estructura, soporte y entrenamiento. Esto te libera de mucho trabajo
inicial y por ser conceptos ya probados tienes un cierto grado de seguridad
incluido en el precio inicial del negocio. Estos beneficios explican por qué la
tasa de fracaso de nuevas franquicia es mucho menor que las de nuevos
negocios.
Para evaluar una
franquicia versus comprar un negocio particular, debes comparar el
retorno de la inversión de cada oportunidad. Con el dinero que
estás invirtiendo, determina que puedes recibir de vuelta y para cuando. Por
ejemplo, si colocas hoy 40 mil dólares en un banco, sabes que no vas a recibir
más de 1,800 dólares a fin de año; no importa cuanto trabajes.
Otro aspecto
importante es el tipo de franquicia. Hay franquicias que venden productos
y otras servicios. Por lo general, las franquicias que venden productos
requieren una inversión mayor porque se requiere comprar inventario y
equipo. También tienen márgenes de ganancia mas bajos
porque hay que comprar para revender. Este tipo de
operación generalmente requiere volumen y sus gastos
operacionales son considerablemente más altos. Contrata un contable para
que te ayude a realizar una proyección de ingresos.
Otra consideración es el
tiempo y el costo de crear los beneficios que ya te los
incluye la franquicia. Por ejemplo considera cuanto te costaría desarrollar
el concepto del negocio (sus productos y servicios), el modelo económico, el
plan de mercadeo, la identidad corporativa- logos, los manuales operacionales
donde todo está delineado en procedimientos, los materiales promocionales, páginas
de web, newsletters, apoyo de otros dueños de franquicia y del franquiciador.
Pon precio a tener la seguridad de que estás comprando un negocio cuyos
productos, servicios, procedimientos y sistemas de ventas ya ha sido probado y
están funcionando para miles de personas. Además cuando entras a una
franquicia, formas parte de una organización reconocida en su campo y te
beneficias del apalancamiento que se logra trabajando en equipo con los demás
miembros de la franquicia.
Este
apalancamiento también te permite aprovechar la economía de escala.
Cuando adquieres una franquicia, estas comprando parte de un gran negocio y te
beneficias exponencialmente.
La naturaleza de
la franquicia limitará tu libertad para operar como quieras. Eso es positivo.
Imagínate si todos los demás dueños de franquicia operaran como quisieran, no
había una marca y servicio/producto uniforme y eso es una de las
características que distingue a la franquicia. El franquiciador es muy estricto
con sus reglas y procedimientos porque toda la organización puede
afectarse debido a las falla de un solo operador. Si eres muy independiente
de criterio y siempre quieres hacer las cosas a tu manera, la franquicia puede
que no sea el modelo adecuado para ti.
7 Pasos para
Comprar una Franquicia
1.
Evalúate- ¿Tienes lo que hace falta? Como todo negocio propio debes contar
con disciplina, empuje y consistencia. Prepara una lista de tu
experiencia, intereses, destrezas y que buscas en un negocio.
Examina tus trabajos pasados; cuanto puedes invertir; cuáles son tus
expectativas de estilo de vida; Que piensas del proceso de ventas; que horario
estas dispuesto a trabajar; donde quieres trabajar y con quien.
2.
Contacta las posibles franquicias para analizar los diferentes conceptos-
Usa recursos en el
internet- como Franchoice; Frandata, Entrepreneur Magazine y
Franchise Times para identificar posibles franquicias. Examina la calidad y
cantidad del material informativo y literatura disponible de cada
franquicia para el territorio donde trabajarás. Eso será un indicio
del nivel de apoyo que recibirás en un futuro.
3. Prepara una
lista de la información y de tareas necesarias para poder evaluar y
valorar la oportunidad incluyendo:
- Tendencias
y características de la industria.
- Solidez
económica del franquiciador.
- Análisis
de la competencia.
- Territorio
de la licencia.
- Inversión
total de la franquicia.
- La
rentabilidad de la inversión (cuanto dinero proyecto hacer y para cuando)
- Como le
van a los otros franquiciatarios existentes.
- Opciones
de financiamiento.
- Tiempo de
la franquicia en llegar al punto de equilibrio.
- Efectivo
necesario para cubrir gastos mientras empiezas la franquicia y luego para
operar hasta que puedas cubrir gastos.
- Entrevistar
todos los dueños de franquicia que puedas y no necesariamente los
que te sugiera el franquiciador.
- Visitar
las facilidades del franquiciador.
4. Evalúa el
UFOC/FDD (Franchise Disclosure document) del franquiciador para
obtener información del franquiciador en cuanto a propiedad intelectual, los
activos, pasivos, ingresos y gastos del franquiciador, territorios,
restricciones sobre productos y servicios, numero de franquicias que han
fracasado, litigios en contra del franquiciador, experiencia de los ejecutivos
claves del franquiciador y mucha información más.
5. Evalúa el
UFOC/FDD y el contrato de franquicia desde el punto de vista legal con un
abogado y asegura que entiendes que es lo que estás comprando, cuales son
tus derechos, obligaciones y responsabilidades. Por ejemplo, cual es el
término del contrato, las razones para qué te lo puedan terminar, las
opciones para renovarlo, los costos asociados a las renovaciones, posibles
modificaciones al contrato, la venta futura de la franquicia a adquirir. Ten en
mente que estos contratos por lo general no son negociables y las clausulas por
necesidad son bien favorables hacia el franquiciador.
6.
Elabora un plan de negocios con la asistencia de un contable para
tus necesidades de capital y las proyecciones de ingresos y gastos.
7.
Concreta el Financiamiento (ya debes haber determinado tus necesidades basadas en
tus ingresos y las franquicias que estas evaluando)
Asegúrate que
sabes exactamente donde te estás metiendo y aclara las dudas más importantes al
principio de manera que no seas arrastrado hacia compromisos más allá de lo que
estás dispuesto a contraer.
En la vida
todo tiene su momento y tenemos que sopesar si un negocio propio es la
solución correcta para cada momento. Yo he pasado por el ciclo emprendedor,
empleado y emprendedor. No necesariamente deseamos crear una fortuna o una
empresa con todo el esfuerzo que ello conlleva. Es una decisión muy personal y
que puede cambiar con el pasar de los años. Todo se reduce a evaluar que es
importante para ti ahora. Antes de lanzarte, sopesa los pros y los
contras, reconoce los riesgos, ten un plan solido basado en números reales; se
disciplinado y consistente; edúcate y aprende de los errores. Al
final, verás los resultados.
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favor enviar franquicias
Publicado por: G.Quint | 07/07/2008 en 14:08