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28 de abril de 2008

LA FRANQUICIA PUEDE SER TU BOLETO PARA LA INDEPENDENCIA FINANCIERA

El mundo está en manos de aquellos que tienen el coraje de soñar y de correr el riesgo de vivir sus sueños”.  Paulo Coelho

Pienso con toda seguridad  que estamos  mejor cuando tenemos nuestro negocio propio. No hay comparación con ser empleado. No obstante, todo tiene su precio y en el caso de querer ser un emprendedor tienes que decidir si estás dispuesto a pagar la inversión.

En un empleo, no te tienes que preocupar por el funcionamiento de toda la empresa.  Te limitas a  cubrir los deberes de una posición en particular. Sin embargo, no aprendes muchas destrezas generales  de negocios.  Eres  un especialista dentro de un área particular.  Al principio los empleados nuevos adquieren mucha experiencia pero luego su desarrollo tiende a estancarse;  terminan muchas veces haciendo lo mismo hasta su retiro, despido o renuncia.

Con experiencia en  áreas muy específicas, los empleados tienen sus limitaciones a la hora de de buscar un nuevo empleo.  No es lo mismo tener mucha experiencia en validación de ciertos procesos en una farmacéutica que ser experimentado en administrar un negocio.

Como dueño de negocios te desarrollas como un generalista pues  tienes que estar  pendiente de todo.  Además de entregar el producto o brindar el servicio particular, tienes que trabajar mucho más  en la administración, contabilidad, ventas, mercadeo, elaborar metas e involucrarte en muchas otras cosas.  Esta experiencia te va preparando para poder administrar diferentes tipos de negocios; creando así  más opciones comerciales para ti. 

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En un empleo, tienes poca libertad e iniciativa limitada. No desarrollas una visión empresarial porque te enseñan a obedecer y a seguir instrucciones. Cumples un horario, te vistes de cierta manera, hablas con ciertas personas, y sigues las reglas que pusieron otros.  Como dueño de negocio tú decides tu horario y  las reglas de juego.

Como dueño de negocios compites con otros negocios similares al tuyo.  Como empleado compites con otros empleados que desean - al igual que tu- el mismo ascenso y aumento.

Como empleado dependes de otros y no controlas tu carrera.  Los jefes deciden por ti. Aunque no lo soportes, toleras a tu supervisor. Le buscas ‘la vuelta’ y tratas de agradarlo. De lo contrario te expones a que se estanque tu carrera, a que no vengan los aumentos, o te disciplinen. Como jefe de tu negocio, tú decides a quien soportas y por cuanto tiempo.

Una de los actos liberadores más grandes en mi carrera de empleado fue renunciarle al  jefe; cuya actitud era muy tóxica para mi gusto.  Otros compañeros se quedaron.  Por años, tuvieron que aguantar la incompetencia y mediocridad,  por miedo o por comodidad. Preferían nadar en agua podrida hasta las narices siempre y cuando pudieran respirar. Un día se cansaron y se fueron también. La clave está en no esperar muy tarde.

En un trabajo, mientras más tiempo llevas como empleado, más vulnerable te tornas.  Le cuestas más caro al patrono, te expones a nuevos empleados que sean más dinámicos o  que se lleven mejor con el jefe, que te cesanteen por retiro temprano, reducción de negocios  o por reorganización; que te despidan porque en un mal día dijiste lo que no debías. ¿Donde está la seguridad del empleo? 

Para correr un negocio, no hace falta tener a bordo una persona  en  particular. Eso significa que no eres indispensable y si te lo crees, prepárate para un aterrizaje forzoso. Los negocios evitan el protagonismo de sus empleados. Bien administrada, la empresa siempre buscará ser más eficiente. Esto implica hacer más con menos recursos; de depender  de sistemas y procedimientos y no de las personas que los corren.  Se busca simplificar y estandarizar todo lo más posible para poder reclutar la persona menos diestra posible (lo que equivale a un salario menor).

Después de cierta edad  se te hará   más difícil re-emplearte.  En un negocio mientras más tiempo pasa, más experiencia cobras en la gestión empresarial.  Tu negocio tiende a  solidificarse, a crecer y tus ingresos deberán aumentar.   Las estadísticas demuestran que mientras más tiempo tiene el negocio establecido, mayores serán las probabilidades de que sea exitoso. No es sorpresa que  el 74% de los millonarios en los Estados Unidos hicieron su fortuna con un negocio propio.

Siendo empleado solo cobras cuando trabajas. En un negocio, la meta es cobrar sin que tengas que hacer una labor en particular.

Como empleado trabajas para recibir un sueldo. Como emprendedor empleas a otros para que hagan el trabajo   mientras  te enfocas en crear riqueza.

Como dueño de negocios puedes planificar tus ingresos y contribuciones.  Es difícil crear riqueza económica de quincena a quincena.  De tu sueldo, una tercera parte se te va en contribuciones y  otra  para el pago de la casa.  Al final solo te sobra dinero para sobrevivir. Tampoco puedes planificar tus contribuciones.  Estás limitado a unas cuantas deducciones.

"La necesidad nunca hizo buenos negocios." Benjamín Franklin

Por más buen trabajo que hayas hecho como empleado, cuando te vas solo te llevas  los salarios y beneficios acumulados.  No le puedes  “vender” los resultados logrados a tu jefe. Por el contrario, si tuviste buenos  resultados como propietario de un negocio, con toda probabilidad tendrás un negocio que puedas vender. De hecho muchas personas hacen su fortuna simplemente vendiendo el negocio que crearon.

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Tener tu negocio propio es una proposición muy  atractiva.  No obstante, hay unas realidades que no podemos obviar.  Aunque las recompensas son grandes, irnos por nuestra cuenta es estadísticamente riesgoso. Estudios reflejan que un 50% de los negocios nuevos fracasan el primer año. De los que sobreviven, el 80 % cierran en cinco años. Eso significa que puedes perder todo lo que inviertas en el negocio. ¿Cual sería el efecto de este resultado para ti y tu familia?  ¿Puedes asumir ese riesgo?  ¿Y como lo minimizas?  Son factores que tienes que sopesar.

Por otro lado millones de personas han sido exitosas como empresarios. Por lo tanto solo tú sabes si tienes lo que hace falta.

Si te has armado de la seguridad necesaria para lanzarte, evalúa bien el vehículo que estás considerando. De nada sirve ser el conductor más diestro y decidido si el motor que empuja tu vehículo tiene 3 cilindros y bota mucho aceite.  La razón por la cual la mayoría de los negocios nuevos fracasan es porque probablemente esos negocios no fueron pensados adecuadamente y estaban destinados a fracasar de un principio.  Dedícale mucho tiempo a evaluar  los números y no te bases en corazonadas. Busca asesoramiento; pon tu idea a prueba con otros; asegúrate dentro de todo lo posible que el modelo económico que sostiene tu idea funcionará.

Cuando trabajas por cuenta propia las personas dependen de ti.  Esto requiere que por tu cuenta, tienes un grado mayor de responsabilidad. Necesitarás ser auto-disciplinado, responsable y organizado.  Si no te levantas a trabajar o no cumples con todas las horas necesarias, nadie te va a llamar o a disciplinar.  Tampoco te van a despedir si das un mal servicio. Simplemente tu negocio no va a prosperar.   

Si piensas irte por tu cuenta para dedicarte a aquello  en que te destacabas como empleado, ten precaución y no caigas en el error de  muchos otros incluyéndome a mí.

Más del 70% de las personas trabajan como empleado.  Del restante 30%,  una minoría tienen realmente un negocio y el resto  son simplemente dueños de un trabajo; en esta última categoría están los que hacen de todo y no tiene o saben en quien delegar.  Aunque el dueño hace bien su trabajo,  su negocio es disfuncional.

La simple realidad es que la mayoría de los pequeños y medianos comerciantes lo que han hecho es comprarse un trabajo que los tendrá ocupados por el resto de sus vidas; y es que en la escuela no nos enseñaron a ser empresarios.

Tu reto estará  en estructurar el crecimiento empresarial para dejar de ser dueño de un trabajo y evolucionar a ser  propietario de un negocio. Es aquí cuando tenemos un rumbo, logramos controlar las finanzas, implantamos procesos y sistemas  internos, contratamos un equipo de trabajo y podemos dar un servicio o proveer un producto consistente y satisfactoriamente. 

Para que se den estos acontecimientos, es necesario que tú entiendas-antes que nada-  que en cada personalidad del propietario viven tres personajes y ninguno se lleva con el otro. Me refiero al técnico, el administrador y el emprendedor.

El que te está llevando  a independizarte  es probablemente el técnico- el experto en dar ese servicio (o entregar ese producto) que tú mejor que nadie sabe hacer. Es lo que te gusta hacer y puedes estar haciéndolo todo el día.  El problema es que en la medida que tú te fajes como técnico, no habrá nadie que corra el negocio. Todo negocio necesita alguien que lo administre y que le de dirección. En este proceso entran en juego el emprendedor y el administrador.

Durante mi primer año como abogado me dedique a levantar un negocio de multinivel y a practicar las leyes según llegaran los clientes.   En aquel momento no entendía porqué- aunque estudiaba mucho para ser buen abogado y le dedicaba muchas horas- no entraba el volumen de clientes que esperaba. Mejor me iba en el multinivel.

Con los años entendí que el negocio de las leyes nada tenía que ver con ser abogado.  Como tampoco tiene que ver el trabajo de repostero con el de correr una repostería. El problema con las leyes era que solo trabajaba en la parte de ser abogado- la parte técnica. Descuidaba todo lo demás. Por eso era que en el otro negocio me iba mejor, porque mi esfuerzo se enfocaba en la venta y el mercadeo y menos en la parte técnica. Otro punto era que no sabía hacia donde quería dirigirme con mi práctica; si usarla como herramienta de negocios;  especializarme; estar por mi cuenta, crear una firma;  o lo que fuera. Me faltaba visión.

El emprendedor en nosotros es el soñador, el visionario, el que diseña posibilidades de lo desconocido.  Es la parte de nuestra personalidad que le da dirección y destino a nuestro negocio.

Cuando el emprendedor ve oportunidades el gerente ve dificultades. Este último personaje es el pragmático, organizador y fiel seguidor del orden al punto que con su obsesión con el orden y los sistemas le hace la vida difícil al técnico que solo quiere solo hacer su trabajo y que lo dejen tranquilo. El emprendedor desordena a administrador con todas sus ideas nuevas.

Dicho en los términos más simples, en la medida que nos enfocamos  a ser los técnicos descuidamos nuestras labor empresarial y administrativa. El típico dueño de un negocio pequeño es  70% técnico, 20% gerente y 10% emprendedor;  una mezcla desastrosa porque dejamos el técnico a cargo.  Es como una nave sin rumbo, dando tumbos y al final quedándose sin combustible.  Para salir de esta programación caótica, debemos invertir los roles para asegurarnos a trabajar mas sobre el negocio y menos dentro de él.               

Trabajar más sobre el negocio implica buscarle dirección firme  al negocio, a implantar metas y objetivos en términos de ventas, mercadeo, servicio al cliente, organización interna y trabajo en equipo, entre otras cosas. Esto puede ser complicado de primera intención pues hace falta ser mega eficiente con el tiempo para poder sacar las horas que requieren la dirección y administración  del negocio. Sin embargo, pienso que más que nada conlleva cambiar nuestras maneras de ver las cosas y estar abierto a posibilidades; las cuales comenzarán a surgir con el cambio de actitud.

Si estás pensando vivir el sueño de tener tu propia empresa, ganar más dinero y tener flexibilidad de tiempo para disfrutar más la vida, no esperes a que todas las circunstancias estén perfectas para lanzarte. Nunca habrá un momento perfecto allá afuera.  El momento lo haces tu preparándote mentalmente.  Consciente de que si no evolucionas el negocio hacia una organización, tu sueño se tornará en una gran pesadilla y el estilo de vida que buscabas terminará  en un  trabajo de sol a sol siete días a la semana. Quizá ganarás lo suficiente pero pagarás un alto precio.

Necesitarás armarte de una visión, ser disciplinado, consistente y re-educarte en los aspectos básicos de correr un negocio.

Opciones para empezar: La Franquicia como alternativa al negocio nuevo o  en marcha

Crear un negocio nuevo es la mejor oportunidad de crear un concepto a nuestra manera. Sin embargo, dependiendo de la complejidad del concepto, conceptualizar y desarrollar un nuevo negocio implica considerable inversión de tiempo y dinero incluyendo:

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  • Entrenamiento
  • Estudios de mercadeo
  • Plan de negocios
  • Diseño y creación del concepto
  • Permisos
  • Diseño e implantación de sistemas para manejar los recursos humanos, las operaciones, ventas,  mercadeo, etc.

Estadísticas arrojan que entre el 50 y 60% de los negocios nuevos fracasan dentro de los primeros 4 años de operaciones.  Además,  no es inusual que un negocio nuevo tome varios años para generar ganancias. Esto requerirá que cuentes con suficientes reservas de capital.

Por el esfuerzo extraordinario que puede conllevar la conceptualización y creación de un nuevo negocio,  personas buscando irse por su cuenta, optan por comprar un negocio en marcha o  una franquicia.

El negocio en marcha

El negocio en marcha tiene una serie de beneficios:

  • Es más fácil evaluar el valor del negocio en marcha que  proyectar los costos de un nuevo negocio.
  • Permite minimizar sorpresas, lo desconocido  y  usualmente tienes una base firme para edificar-  flujo de caja, empleados entrenados, equipo probado, clientes, suplidores, una marca y/o un punto, algún modelo de negocios establecido información sobre competidores y el mercado.
  • Con el negocio en marcha es más fácil obtener financiamiento que un nuevo negocio ya sea a través del propio vendedor y/o el banco.  Motivado por la posibilidad de vender sus negocios, es común que los dueños ofrezcan financiamiento parcial.  Igualmente los bancos son  más receptivos a prestar cuando el negocio tiene una trayectoria generando  flujo de caja.
  • Comprar un negocio en marcha le permite obviar la curva de aprendizaje asociada con el diseño, ejecución y desarrollo  del plan del nuevo negocio. Esto porque los sistemas del negocio se ven como están funcionando  y el vendedor- por lo general - provee entrenamiento al adquiriente.

Los negocios en marcha tienen también desventajas y no necesariamente son los más idóneos para algunas industrias.  Por ejemplo, en los negocios  de servicio el activo principal puede ser el propio dueño, quien al vender puede causar que los clientes se vayan con él o busquen otra alternativa.

El negocio ya establecido también requerirá una inversión de capital considerable. Además puede esconder dificultades serias  con repercusiones a corto o largo plazo.  Algunos ejemplos pueden ser  una mala reputación con clientes o suplidores, cultura negativa en la empresa, reclamaciones de empleados, demandas de suplidores, problemas financieros y mala ubicación.

La Franquicia

La franquicia es un modelo de negocios que  ha permitido a muchas personas dejar de ser empleados pues facilita la transición de empleado a empleo propio.  En cierta manera, la franquicia se asemeja a una gran empresa donde cada empleado es su propio jefe.

La franquicia también combina muchos de los beneficios de crear un negocio nuevo  y el de comprar uno en marcha. No obstante presenta una relación de trabajo distinta pues el que compra una franquicia tiene que seguir ciertas reglas específicas difíciles de modificar. 

Dicen que los que compran una franquicia trabajan por su cuenta pero no están solos. Cuando compras una franquicia estás comprando un negocio que por lo general ya  cuenta con un modelo económico, una marca y  un equipo de personas que te dan estructura, soporte y entrenamiento.  Esto te libera de mucho trabajo inicial y por ser conceptos ya probados tienes un cierto grado de seguridad incluido en el precio inicial del negocio. Estos beneficios explican por qué la tasa de fracaso de nuevas franquicia es mucho menor que las de  nuevos negocios. 

Para evaluar una franquicia versus comprar un negocio particular, debes comparar  el retorno de la inversión  de cada oportunidad.  Con el dinero que estás invirtiendo, determina que puedes recibir de vuelta y para cuando. Por ejemplo, si colocas hoy 40 mil dólares en un banco, sabes que no vas a recibir más de  1,800 dólares a fin de año; no importa cuanto trabajes. 

Otro aspecto importante es el tipo de franquicia.  Hay franquicias que venden productos y otras servicios.  Por lo general, las franquicias que venden productos requieren una inversión mayor porque se requiere comprar inventario y equipo.  También  tienen márgenes  de ganancia  mas bajos porque  hay que comprar para revender.   Este tipo de operación  generalmente requiere volumen y  sus  gastos operacionales son  considerablemente más altos. Contrata un contable para que te ayude a realizar una proyección de ingresos.  

Otra consideración es el tiempo y el costo de  crear los beneficios que ya  te los incluye  la franquicia. Por ejemplo considera cuanto te costaría desarrollar el concepto del negocio (sus productos y servicios), el modelo económico, el plan de mercadeo, la identidad corporativa- logos, los manuales operacionales donde todo está delineado en procedimientos, los materiales promocionales, páginas de web, newsletters, apoyo de otros dueños de franquicia y del franquiciador. Pon precio a tener la  seguridad de que estás comprando un negocio cuyos productos, servicios, procedimientos y sistemas de ventas ya ha sido probado y están funcionando para miles de personas.  Además cuando entras a una franquicia, formas parte de una organización reconocida en su campo y te beneficias del apalancamiento que se logra trabajando en equipo con los demás miembros de la franquicia.

Este apalancamiento también te permite aprovechar la economía de escala.   Cuando adquieres una franquicia, estas comprando parte de un gran negocio y te beneficias exponencialmente.

La naturaleza de la franquicia limitará tu libertad para operar como quieras. Eso es positivo. Imagínate si todos los demás dueños de franquicia operaran como quisieran, no había una marca y servicio/producto uniforme y eso es una de las características que distingue a la franquicia. El franquiciador es muy estricto con sus  reglas y procedimientos porque  toda la organización puede afectarse debido a las falla de un solo operador. Si eres muy independiente de criterio y siempre quieres hacer las cosas a tu manera, la franquicia puede que no sea el modelo adecuado para ti.

7 Pasos para Comprar una Franquicia

1.    Evalúate- ¿Tienes lo que hace falta?  Como todo negocio propio debes contar con disciplina, empuje y consistencia. Prepara una lista de  tu experiencia,  intereses,  destrezas y que buscas en un negocio. Examina tus trabajos pasados; cuanto puedes invertir; cuáles son tus expectativas de estilo de vida; Que piensas del proceso de ventas; que horario estas dispuesto a trabajar; donde quieres trabajar y con quien.

2.    Contacta las posibles franquicias para analizar los diferentes conceptos- Usa recursos en el internet- como Franchoice; Frandata,  Entrepreneur Magazine  y Franchise Times para identificar posibles franquicias. Examina la calidad y cantidad del material informativo y literatura disponible de cada franquicia  para el territorio donde trabajarás. Eso será  un indicio del nivel de apoyo que recibirás en un futuro.

3. Prepara una lista de la información y de tareas necesarias para poder evaluar y valorar  la oportunidad incluyendo:

  • Tendencias y características de la industria.
  • Solidez económica  del franquiciador.
  • Análisis de la competencia.
  • Territorio de la licencia.
  • Inversión total de la franquicia.
  • La rentabilidad de la inversión (cuanto dinero proyecto hacer y para cuando)
  • Como le van a los otros franquiciatarios  existentes.
  • Opciones de financiamiento.
  • Tiempo de la franquicia en llegar al punto de equilibrio.
  • Efectivo necesario para cubrir gastos mientras empiezas la franquicia y luego para operar hasta que puedas cubrir gastos.
  • Entrevistar  todos los dueños de franquicia que puedas  y no necesariamente los que te sugiera el franquiciador.
  • Visitar las facilidades del franquiciador.

4. Evalúa el UFOC/FDD  (Franchise Disclosure document) del franquiciador para obtener información del franquiciador en cuanto a propiedad intelectual, los activos, pasivos, ingresos y gastos del franquiciador, territorios, restricciones sobre productos y servicios, numero de franquicias que han fracasado, litigios en contra del franquiciador, experiencia de los ejecutivos claves del franquiciador y mucha información más.

5. Evalúa el UFOC/FDD y el contrato de franquicia desde el punto de vista legal con un abogado  y asegura que entiendes que es lo que estás comprando, cuales son tus derechos,  obligaciones y responsabilidades. Por ejemplo, cual es el término del contrato,  las razones para qué te lo puedan terminar, las opciones para renovarlo, los costos asociados a las renovaciones, posibles modificaciones al contrato, la venta futura de la franquicia a adquirir. Ten en mente que estos contratos por lo general no son negociables y las clausulas por necesidad son bien favorables hacia el franquiciador.

6.    Elabora  un plan de negocios con la asistencia de un contable para tus necesidades de capital y las proyecciones de ingresos y gastos.

7.    Concreta el Financiamiento (ya debes haber determinado tus necesidades basadas en tus ingresos y las franquicias que estas evaluando)

Asegúrate que sabes exactamente donde te estás metiendo y aclara las dudas más importantes al principio de manera que no seas arrastrado hacia compromisos más allá de lo que estás dispuesto a contraer.

En la vida todo  tiene su momento y tenemos que sopesar si un negocio propio es la solución correcta para cada momento. Yo he pasado por el ciclo emprendedor, empleado y emprendedor. No necesariamente deseamos crear una fortuna o una empresa con todo el esfuerzo que ello conlleva. Es una decisión muy personal y que puede cambiar con el pasar de los años. Todo se reduce a evaluar que es importante para ti ahora.  Antes de lanzarte, sopesa los pros y los contras, reconoce los riesgos, ten un plan solido basado en números reales; se disciplinado y consistente;  edúcate y aprende de los errores. Al final,  verás los resultados.

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