HIJO DEMANDA A SU MAMA CON QUIEN TRABAJABA
Desavenencias entre una familia
dentro del contexto de un pequeño negocio termina en un pleito legal. Este es
el caso de una madre, su farmacia y los dos hijos a quienes les daba empleo.
Uno de ellos administraba y el otro recibía órdenes. Desde el punto de
vista legal, este es un caso más de despido que termina en una reclamación de
discrimen y otro de muchos ejemplos
donde las personas escogen el tribunal para resolver sus problemas
personales. Para mí la enseñanza de este caso es que debemos fajarnos- no por
tener la razón - si no por resolver el problema con la otra parte. Como dice el
viejo refrán un mal arreglo siempre es mejor que un buen pleito.
En el caso José Mestres vs. María
Dosal, 2008 TSPR 20 un individuo trabajando en la farmacia de su
mama es forzado a renunciar. El hijo demanda su madre y a su
hermano- quien administraba la farmacia. Mestres alegó que al cumplir sus 65 años su hermano le instó a
renunciar y acogerse al seguros social. El Tribunal Supremo
resuelve que un empleado de 65 años de edad puede recobrar ingresos futuros
como parte de una reclamación de despido por edad pues la ley 100 sobre despido
discriminatorio no tiene tope de
edad.
La enseñanza mayor es que si lo
que buscamos es paz y balance en nuestra vida, dejemos como último
recurso la dama de la justicia. Si llevamos nuestra controversia al
tribunal, uno va a ganar y otro va a
perder. La imagen de una mujer en toga sujetando una balanza mientras resuelve
nuestros problemas es muy bonita pero la naturaleza del tribunal es darles
la razón a unos y castigar a otros.
Yo veo la balanza de la justicia
con mayores posibilidades. No se trata de una competencia para ver quien
la carga más o la manipula a su favor. Por el contrario se trata de
aligerarla para que llegue a un balance natural; la harmonía. Bajo
esta visión, individuos (o grupos) con intereses encontrados
se esfuerzan para buscar un acuerdo; resolver y echar a un lado las diferencias. Se
despoja el peso de cada lado de la balanza para que llegue a su punto de
equilibrio. Ganar-ganar. Vale la pena intentarlo.
Una estrategia para trabajar bajo
este enfoque es realizar que la paz y la harmonía entre nosotros debe ir por
encima de todas las consideraciones. No
se trata de ser un santo, si no de ser práctico. Los precios que pagamos son enormes. Yo
pienso en los mal ratos y frustraciones
que he pasado por querer tener la razón. Pienso también en la familia que administraba
la farmacia. ¿Habrán tenido cada cual su dosis de frustración, noches sin sueño, tristeza,
arrepentimiento o soledad? Y esto no se acaba. Después de 4 años en los tribunales, el caso sigue pues el Tribunal Supremo solo resolvió parte de la controversia. ¿Cuántas
familias, amigos, socios, colegas, vecinos dejan de hablar entre sí porque cada cual insistió en tener la razón y
ganar un argumento? ¿Quiénes no hemos pasado por esto?
Algunos problemas son más complicados que
otros y otros no necesariamente se podrán resolver. Para eso siempre están los tribunales. Pero imagínense
todos los conflictos que pudiésemos evitar si abandonáramos nuestro afán de defender
nuestro punto de vista sobre todas las cosas.
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