O controlas tu negocio o
eres su prisionero. Preso implica largas horas, frustraciones, poco
tiempo libre, y estancamiento. El negocio se queda eternamente entre la
infancia y la juventud. Hay otra posibilidad. Antes de hablar de ella, me gustaria repasar como es que los dueños de empresa generalmente comienzan.
Quizá te convertiste en
dueño de negocio luego de considerar que hacías muy bien aquello en que te
desempeñabas como empleado. Hasta pensabas que lo hacías mejor que tu propio
jefe. ¿Y porqué no lanzarte por tu cuenta? Pensaste que así podrías vivir
el sueño de tener tu propia empresa, ganar más dinero y tener flexibilidad de
tiempo para disfrutar más la vida. Algo pasó en el camino que las cosas no
salieron como imaginaste.
Aquellos sueños se tornaron
en frustraciones y el estilo de vida que buscabas terminó en trabajo de sol a
sol siete días a la semana. Quizá ganabas lo suficiente pero pagabas un alto
precio. Las pocas veces que podías disfrutar de una noche de luna llena te
recordaba la vida de lunático que llevabas. En esos momentos
contemplabas la posibilidad de volverte a emplear pues de repente estabas mejor
así.
Si te identificas con
este relato te tengo buenas noticias. No estas amarrado a ese final
angustioso. Es cuestión de realizar la dinámica en la cual operan los
dueños de negocios y luego trazar y ejecutar una estrategia enfocada y
consistente.
Algunos datos. Más del 70% de las personas trabajan como empleado. Del restante 30%, una minoría tienen realmente un negocio y el resto son simplemente dueños de un trabajo; en esta última categoría están lo que hacen de todo y no tiene o saben en quien delegar. Aunque el dueño hace bien su trabajo, su negocio es disfuncional.
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La simple realidad es que la mayoría de los pequeños y medianos comerciantes lo que han hecho es comprarse un trabajo que los tendrá ocupados por el resto de sus vidas; y es que en la escuela no nos enseñaron a ser empresarios.
El reto está en dejar de ser dueños de un trabajo y convertirnos en dueños de un negocio. Es aquí cuando tenemos un rumbo, logramos controlar las finanzas, implantamos procesos y sistemas internos, contratamos un equipo de trabajo y podemos dar un servicio o proveer un producto consistente y satisfactoriamente. Para que se den estos acontecimientos, es necesario entender-antes que nada- que en cada propietario viven tres personajes y ninguno se lleva con el otro.
El que te llevó a
independizarte fue la parte emprendedora en ti. El visionario que tenía un sueño y que armado de valor y conocimiento técnico inició una empresa de la nada; Piensas que ese conocimiento técnico es lo más importante del negocio. Eres el experto en dar ese servicio (o entregar ese
producto); y que tú mejor que nadie sabe como hacerlo. Es lo que te gusta hacer y puedes estar
haciéndolo todo el día.
El problema es que en lo que tú te fajas como técnico, no hay nadie que corra el negocio. Todo negocio necesita alguien que lo administre y que le de dirección. En este proceso entran en juego el emprendedor y el administrador.
El emprendedor en ti es el
soñador, el visionario, el que diseña posibilidades de lo desconocido. Cuando el emprendedor ve oportunidades el gerente
ve dificultades. Este último personaje es el pragmático, organizador y fiel
seguidor del orden al punto que con su obsesión con el orden y los sistemas le
hace la vida difícil al técnico que solo quiere solo hacer su trabajo y que lo
dejen tranquilo.
Dicho en los ‘términos más simples, en la medida que nos enfocamos a ser los técnicos descuidamos nuestras labor empresarial y administrativa. El típico dueño de un negocio pequeño es 70% técnico, 20% gerente y 10% emprendedor; una mezcla desastrosa porque dejamos el técnico a cargo. Es como una nave sin rumbo, dando tumbos y al final quedándose sin combustible. Para salir de esta programación caótica, debemos invertir los roles para empezar a trabajar mas sobre el negocio y menos dentro de el.
Trabajar más sobre el
negocio implica empezar a buscarle una dirección, a implantar metas y objetivos
en términos de ventas, mercadeo,
servicio al cliente, organización interna y trabajo en equipo, entre otras
cosas. Esto puede ser complicado de primera intención pues hace falta ser mega
eficiente con el tiempo para poder sacar
las horas que requieren la dirección y administración del negocio. Sin embargo, pienso que más que nada implica cambiar nuestras maneras de
ver las cosas y estar abierto a posibilidades; las cuales comenzaran a surgir
con el cambio de actitud.
ActionCOACH ha desarrollado una formula de 6 pasos para salir del caos y levantar un negocio rentable que funcione sin la presencia continua del dueño. Esto no es un proceso que se da de la noche a la mañana pues requiere la disposición del dueño para cambiar y tratar cosas nuevas. Al final la decisión es del empresario o paga el precio ahora o más tarde con intereses, penalidades y recargo.
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Coincido plenamente con que la mayoría de los pequeños y medianos comerciantes lo que han hecho es comprarse un trabajo que los tendrá ocupados por el resto de sus vidas; y es que en la escuela no nos enseñaron a ser empresarios. Esta es una SUTIL pero CRUCIAL distinción. Excelente artículo.
Publicado por: Alvaro Mendoza | 04/13/2008 en 01:23