Como coach de negocios me he convencido más
que nunca que el mayor obstáculo al progreso no es la competencia, el IVU, la recesión, la globalización,
el petróleo, los norteamericanos, los políticos o los legisladores. Somos nosotros mismos. Más específicamente, la mente humana- es nuestro peor enemigo. El que quiera ser
exitoso en los negocios o en cualquier otra cosa tiene que entender esta
realidad y trabajar inteligentemente con ella.
La
cantidad de pensamientos tóxicos, limitantes incoherentes y repetitivos que generamos
continuamente sabotean nuestro diario vivir. De hecho en nuestra mente existe
un dialogo que continuamente nos reta y cuestiona. Un momento se nos ocurre una brillante idea y al
poco tiempo- de la nada- aparecen pensamientos negativos que intentan apagarla-
“no hagas eso, no es buena idea, no vale la pena, es mucho trabajo, no tienes la capacidad, etc., etc.”. El maestro Eckhard
Tolle le llama a estos pensamientos ‘el pequeño
yo’. El efecto de estos pensamientos se magnifica cuando los verbalizamos.
Podemos leer cualquier libro para mejorar nuestro negocio y si lo
terminamos (la mayoría de la gente que compra libros no los termina de leer) las ideas que obtendremos se perderán en la vorágine
de pensamientos y conductas arraigadas. ¿Y
que podemos hacer?
Una manera de ponerle riendas a nuestra
fabrica de pensamientos es creando una visión con metas y objetivos para
lograrla. Las metas son declaraciones concretas de nuestra intención y es el preámbulo
para que nuestros sueños se realicen. Más
que controlar la mente, podemos redirigir la corriente de sus pensamientos declarando metas que nos enfoquen.
Cuando declaramos metas, estamos anclando nuestra
firme intención ante el miedo; gran denominador común de pensamientos negativos. Fuera de control el
miedo causa caos y destrucción a su paso.
Como un tornado que levanta arboles de raíz,
el miedo puede arrancarnos la esperanza de
un mejor vivir.
En los negocios, la visión es la imagen noble e inspiradora de
cómo se supone que sea la empresa habiéndose manifestado el conjunto de
intenciones declaradas. Es el lugar ideal donde queremos estar cuando
todo se complete. Nos encaminamos a la visión cumpliendo
metas concretas; partiendo de una evaluación de donde estamos y a donde
queremos llegar. Las metas nos encaminan y nos muestran el
progreso alcanzado.
Para lograr las metas requerimos acción.
Sin acción nada se manifiesta. La acción tiene que ser consistente con las
metas que a su vez están alineadas a nuestra visión.
¿Y si es tan sencillo, porque nos cuesta
tanto triunfar? Por la resistencia que genera el alambrado de miedo y pensamientos negativos arraigado en nuestra
mente. En ActionCOACH tenemos una formula para combatir esta programación negativa.
I
x V + P > R
La Insatisfacción multiplicada por la Visión
mas los Primeros pasos tienen que ser mayor que la Resistencia interna al cambio.
La resistencia la crea los pensamientos negativos. Una visión que no motiva, tampoco
generará la acción necesaria para sobreponer la inercia de estos pensamientos. Igualmente si no hay insatisfacción, no se
generará cambio. Estos tres factores – insatisfacción-visión y acción tendrán que
ser lo suficientemente contundentes para sobreponer la resistencia.
Podemosdebilitar la resistencia trabajando con
nuestras maneras de ser. Cuando pensamos-
somos y hacemos lo que pensamos. Esto nos trae de vuelta al problema inicial-
los pensamientos negativos. Si los pensamientos
negativos predominan, el resultado de nuestra vida será por lo general –
negativa.
Un buen comienzo para enfrentar los pensamientos
negativos es reconocerlos y saber cuando ocurren. Me refiero a empezar a distinguirlos; a aceptar
que están presentes y que tenemos que vivir con ellos; pero empezar a
contemplar la posibilidad de que no tenemos que hacerles caso.
A parte de dejar de pensar vivir en presencia pura como ciertos
privilegiados proponen, la alternativa a los pensamientos negativos es una
estrategia de múltiples frentes. Usar todas las herramientas posibles.
Por ejemplo, ya sabemos que las probabilidades de
sobreponer los pensamientos limitantes mejoran cuando contamos con una visión
que nos inspira a cambiar – a tomar riesgos y a explorar nuevas herramientas de
mejoramiento personal. Por eso es que la
visión es tan importante. Mientras más
grande es, mas contundente serán nuestros pasos para combatir la resistencia al
cambio.
Armados de una visión inspiradora podemos empezar
a elaborar otras estrategias tales como afirmaciones y visualizaciones que reprogramarán
la mente con un mensaje más positivo y menos resistente al cambio. Sobre eso
hablaremos mas adelante.
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