MIENTRAS MAS RESPONSABILIDAD ASUMES MAYOR SERÁ TU EXITO
Tengo un amigo a quien llamaré Carlos que siempre
se queja de su situación económica. A veces le echa la culpa a sus
clientes o a la economía o a las circunstancias particulares del momento.
Jamás es capaz de ser honesto consigo mismo y reconocer que él tiene algo que
ver con su problema. Todos sufrimos en cierta medida de esta costumbre y
se trata de no tomar responsabilidad.
Recuerdo una vez que visité a Carlos y desde su escritorio abarrotado de papeles, se lamentó- ¡”no sé qué hacer ya”! ¿”Porqué no empiezas por limpiar ese escritorio y los veinte expedientes que tienes empezados”? Le comenté. El escritorio lleno de papeles, expedientes, cajas y figuritas era un elemento constante en su oficina por años. Igualmente era su desorganización en múltiples aspectos; visibles a todos menos a él. Carlos era incapaz de tomar responsabilidad y reconocer que su estilo de trabajo no le funcionaba. Prefería buscar escusas y culpar que tomar responsabilidad y acción.
El problema mayor para tomar acción hacia el cambio positivo es la responsabilidad. Necesitamos reconocer que somos responsables por nuestro comportamiento frente a las circunstancias de la vida y que podemos hacer algo al respecto. Las cosas son como son y solo varían en nuestra mente de acuerdo a nuestras interpretaciones; que no son necesariamente correctas. Cuando tomamos responsabilidad nos enfocamos en ver que funciona y no en hacer juicios. Exploramos las acciones necesarias para lograr nuestro cometido.
Ser responsable es un acto liberador. Seamos o no capaces de controlar nuestro destino, lo cierto es que pensar que lo somos, nos permite empoderarnos a tomar acción a nuestro favor; ello en vez de pensar que nada podemos hacer porque no está en nuestras manos.
Ser víctima es la justificación para no tomar acción; y para lucir bien en el camino. El problema es que no produce cambios; tal como le sucedía a mi amigo.
Para obtener algún
resultado en particular, tenemos que hacer algo que nos lleve a dicho
fin. Si no hay acción, no hay resultados; Tenemos que HACER para
TENER. Al pensar como víctima no tomamos acción porque no nos vemos
(o no queremos vernos) capaces de hacerlo. Nos quedamos en la zona de
comodidad que nos ata eternamente a los mismos resultados.
Si tomamos las mismas acciones y operamos de los mismos paradigmas tendremos
los mismos resultados. Hay que tomar acción diferente para tener
resultados distintos.
No todas las acciones tienen la misma intensidad y efecto; depende de nuestras
maneras de ser. Necesitamos tornarnos en la persona que lograría aquello que buscamos.
Que percepciones usted tiene del dinero? y de los dueños de negocios? Y de los millonarios? No cree que si usted piensa que el dinero es malo o que es difícil de obtener, se le hará fácil crear una fortuna? Que creencias limitantes podemos darnos cuenta que tenemos y cuáles no nos apoyan más?
Cuando
trabajamos en modificar nuestras creencias y valores- que son asumidos
por nosotros a temprana edad- cambiamos nuestra percepción de las cosas y
aceleramos dramáticamente el cambio.Partiendo de la premisa de
que somos responsables de nuestro destino, podemos dirigirnos a
convertirnos- a SER- la persona que tendría aquello que deseamos (como
si fuéramos o tuviéramos lo que buscamos).
Usted atrae lo que
usted cree y ES. Si cree en la miseria eso atraerá. Si cree en prosperidad y
abundancia eso le llegará. Cuando meramente deseamos lo que no tenemos o
no somos, nos destinamos a fracasar.
Si usted tiene un taller de reparación de automóviles y quiere atraer carros de lujo, su taller no puede parecer un establecimiento donde se reparan autos viejos. Mejor estrategia es buscar los resultados que desea TENER y examine quien tiene que SER y que cosas tiene que HACER. Esa será la ruta más corta al resultado deseado.
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